El barbero de Damasco.

   Aprovecho un rato libre para acercarme a una de las improvisadas peluquerías del campamento de EKO. Tras el corte pelo y el posterior afeitado, llega una distendida charla en compañía de un chai.
    Fahad me narra su historia desde que abandonara su hogar y su local de trabajo bajo los escombros de Damasco.        Violencia y muerte le  obligaron a huir del país con su mujer y su hijo. Cruzó a Turquía y se dirigió a las costas del Egeo, a la espera que alguna de las mafias le embarcaran rumbo a Chios o Lesbos. Recuerda el horror de una travesía bañada de las lagrimas de su mujer aferrada al pequeño. Una nueva navegación a Atenas, esta vez más tranquila, los depositaría en el continente y por tierra se encaminó al norte de Grecia, donde tras el cierre de la frontera, quedaron atrapados en los campamentos de Idomeni. Gracias a su oficio, Fahad tiene la oportunidad de emplear su tiempo de «ocio» ejerciendo su trabajo y ganar además unos cuantos euros.
 

   La de este barbero es sólo una de las miles de historias que se esconden tras cada una de las haimas de estos campamentos. Y a diferencia de otras personas con las que conversamos, en Fahad todavía no ha hecho mella la frustración y la desesperanza.

                                          Fotos superiores cedidas por Fahad.

 El negocio de Fahad no es único que ha aflorado en esta improvisada urbe.