ENSEÑA TU PASAPORTE: COVID-19

🦠 ENSEÑA TU PASAPORTE: COVID-19.
EL CORONAVIRUS CIRCULA MÁS LIBRE QUE LAS PERSONAS 🌏👣.

🇯🇴 Volvemos de Palestina (no me gustan las banderas pero esta que está tan pisoteada, tan condenada y tan prohibida que yo que puedo ponerla sin entrar en la cárcel…pues tira!). Enseño mi pasaporte antes de entrar al avión: Saioa Marina…, nacionalidad española. (Primero, tengo papeles; segundo, tengo nacionalidad). Entro. Me siento. Me siento al lado de la ventanilla, y me pongo cinturón. Se empieza a oír el motor, arranca, acelera, y empezamos a coger altura. Nos alejamos de la tierra. Volamos. Volamos sobre nubes. Vemos las tierras, ciudades: nuevas como Tel Aviv e históricas como Jerusalem.

Y me pierdo entre las nubes ☁☁. Las de mi cabeza y las que veo desde la ventanilla.
Y me pierdo entre las personas que me parece intuir por ahí abajo. Y pienso, ¿será palestina o israelí? ¿Musulmana, judía, cristiana o atea? Y me imagino sus palabras, ¿árabe o hebreo? Y sigo recorriéndolas, las calles y las miradas que se cruzan. Perdida entre la gente y entre las nubes.

Desde las nubes, las personas, todas, somos iguales. Igual de insignificantes. Igual de indistinguibles y vulnerables. Pequeños animalitos en movimiento. Hormiguitas 🐜🐜. Salto de las nubes a las calles de Jerusalem y las recorro.

Desde las calles, las personas, todas, somos diferentes 🖐🏽🖐🏻🖐🏿🖐. Me pierdo entre la gente, diferente, diferentes orígenes, creencias, religiones… Todas igual de respetables. Sin embargo, no todas igual de respetadas. Jóvenes militares israelís de 18 años recorren la ciudad vieja con armas que les cuesta coger. Mientras, jóvenes árabes recorren las mismas calles, sin nada. Ya no somos tan iguales. Gente armada y gente que no. Con poder y sin. Gente reconocida a nivel mundial, en un país reconocido a nivel mundial. El estado de Israel. Gente no reconocida y sin país (la Palestina ocupada). Gente con identidad se cruza con gente sin identidad. Han perdido la identidad en sus documentos. Ahora tienen un “laisser-passer” y ya no son de Palestina, son israelís, y depende de dónde, una segunda etiqueta: Israelí Jordano… y si eres de primera clase: Israelí Israelí.

¿Y Palestina? ¿Y la gente palestina? Eso quieren conseguir, poliki poliki, o mucho a mucho (porque han creado un país en menos de 100 años). En silencio, ocupando terreno y desplazando personas palestinas. Palestina no existe en sus documentos. Palestina existe en las personas. La gente de Jerusalem Este, Ramallah, Nablus, Hebrón, Belén… ¿De dónde sois? “De Palestina”. ¿Y tu familia? ¿Tu madre? ¿Y tu abuelo? ¿Y tu tatarabuela? Palestinos y palestinas. Desde hace generaciones y generaciones.

¿Cómo lo han conseguido? ¿Qué tiene que hacer una población nueva para instalarse en una tierra habitada ya con personas con las que no quieren compartir tierra? Ocupar. Ocupar sus tierras, sus casas, su gente. Y con violencia.

Ocupan sus tierras edificando hoteles de cinco estrellas, mucha altura y exclusivos para clases altas (no palestinos), destruyendo casas o lo que haya, da igual. Construyendo un moderno tranvía sobre la Línea Verde, una de frontera disimulada y amable que se estableció tras la guerra árabe – israelí del 1948, dividiendo Jerusalem en dos, Este y Oeste, musulmán y judio. Como nos explicó Daoud.

Ocupan sus casas, entrando, a gritos y sin piedad, ensuciando, rompiendo y echando a las familias, haciéndolas vivir en la calle o donde puedan. Como una casa de las miles que hay ocupadas en Jerusalem. Mientras los colonos viven en ella, la familia sobrevive en la caseta del jardín, conviviendo a diario con las personas que han invadido su casa. A su vez, la casa de enfrente, también ocupada y con una familia expulsada, sirve de alojamiento gratuito y temporal a jóvenes irsaelís univertitarios. El día a día de Palestina, convivir con la ocupación y los ocupantes.

Ocupan las calles, recorridas por militares de 18 años obligados a realizar la mili y educados para querer realizarla con orgullo. Te libras si eres judío ultraortodoxo o si simulas una enfermedad mental. Barrios palestinos como Silwan que los militares invaden a las noches batiendo las calles y provocando. Tentando a las personas. Entrando en las casas que quieran haciendo lo que quieran. Todas las casas, como la de Kutaybah, bajo orden de demolición.

Ocupan ciudades, las controlan desde asentamientos colonos desde lo alto de las colinas. Facilitando a población extranjera con salarios, armas y todo tipo de facilidades su llegada a casas y colonias nuevas.

Ocupan las personas, violando sus derechos, su capacidad de vivir, de elegir, de protestar, de progresar. Porque el sionismo progresa, pero en el nombre de la ocupación y la violación de los derechos humanos. Ocupan personas, invadiéndolas de miedo e inseguridad en su propia casa, en sus calles, en los check points. Check points que se han sacado de la manga, fronteras inventadas que han colocado a la entrada de pueblos palestinos y dividiéndolos, dificultando o imposibilitando el acceso a trabajos y escuelas, retenidos durante horas hasta que los militares israelíes decidan dejar pasar, mientras sentados fuman cigarros viendo la fila de personas y coches cada vez más larga. Imagínate. No puedes planear nada. Nunca sabes cuándo vas a llegar. Sales de casa 3h antes para ir al cole. Y a ver si llegas. No importa si estás enfermo o embarazada o si es urgente. Además, si tu vehículo tiene matrícula verde palestina no puedes pasar, siendo solo accesible para las amarillas israelís.

Estos check points no sólo rompen tu plan y tu vida, rompen tu persona. Ibrahim siente que se rompe en pedazos delante de sus hij@s, la figura de héroe paterno que tienen se rompe en cachitos de cristal cuando pierde toda autoridad delante de los militares. Le hacen sentir que no es nadie, le humillan delante de la familia. A la vuelta a casa, siente que no los puede mirar a los ojos, siente que los pierde y que es menos padre.

Ocupan a las personas estableciendo leyes que perjudican exclusivamente a gente palestina. Legislación militar para palestina mientras que para Israel establecen la legislación civil. ¿Quién tiene derecho para decir que es legal y que no? Evidentemente, para Israel, todas las personas presas en sus cárceles han quebrantado la ley, porque niños tirando piedras a militares israelís mientras estos destrozan con apisonadoras su casa tiene una penalización de 18 meses en prisión. Pero militar israelí que mata a una persona palestina 0. Como nos explicaron en Addammer (conciencia en árabe), asociación que defiende los presos palestinos y sus derechos humanos. Porque Israel decide quién es preso y quién no, y el trato que se les da. Huelgas de hambre para conseguir un bolígrafo en la cárcel, torturas físicas y psíquicas, imposibilidad de ver al familiar preso, penas de por vida, perdidas de infancias y de vidas, madres en una sala sin ver al hijo, mientras que el hijo en la sala contigua de interrogatorio por una ventana le ve y le dicen:

Si no nos cuentas sobre las actividades y personas implicadas en el movimiento palestino, ves tú madre? Pues destrozaremos su casa, vuestra casa.

Porque esto no va en contra de personas judías, va en contra del movimiento sionista que invade tierras, personas y casas. La gente palestina no odia a la judía, odia la ocupación. A pesar de todo lo que sufren, no odian personas, odian el sufrimiento y el dolor, injusticia y vulneración de derechos humanos que causa el sionismo.

Por eso, se alegran al vernos, al saber que hemos ido a conocer palestina, al ver que existen para el mundo, que no son invisibles y que lo queremos es traer un poquito de realidad palestina a nuestra casa. Y se abren, se desnudan, contándonos sus vidas a un grupo de 8 personas desconocidas, mientras sus casas tomamos un té. SHUKRAN YAZILAN!

Sheila, Xabi Luna, Xabi Alonso, Yolanda, Leire, Diego, Jokin y yo volvemos a casa dos semanas antes de acabar el proyecto en Palestina, atropellados por el coronavirus COVID-19, que parece que se propaga o, por lo menos, preocupa más, que el sionismo.

Ahí dejamos palestina y su gente🍃🌺✊, con esa fuerza, capacidad de resistencia y amabilidad que te hace cambiar de opinión sobre este mundo.

Quizás necesitemos un coronavirus 🦠 para acabar con la violación de derechos humanos, la vulneración de personas y de su dignidad, la pobreza y las desigualdades de debajo de mi casa, las muertes en el Mediterráneo… ¿Ha enseñado el coronavirus sus papeles? Pasa check points y fronteras con más facilidad que las personas. Ojalá todas las personas fuésemos COVID-19 para movernos con mayor libertad en este mundo 👣✊🌹.
Sa.